Mejora tu contraseña en la era digital

¿Tu contraseña es un blanco fácil?

En la actualidad, pasamos gran parte de nuestra vida conectados a la red. Desde la gestión de nuestras finanzas personales hasta nuestras interacciones sociales más íntimas, todo sucede detrás de una pantalla. Sin embargo, existe un eslabón que sigue siendo el más débil en la cadena de la ciberseguridad: la contraseña.

A menudo subestimamos la creatividad de los ciberdelincuentes y la potencia de los algoritmos modernos de «fuerza bruta». Si tu contraseña es el nombre de tu mascota o tu fecha de nacimiento, no tienes una cerradura; tienes una puerta abierta con un letrero de «bienvenido».

¿Por qué tu contraseña actual es un peligro?

El uso de información personal (El error del «afecto»)

Poner el nombre de tu perro, tu equipo de fútbol favorito o tu fecha de nacimiento es el error número uno. ¿Por qué? Porque esa información es pública. Un atacante solo necesita revisar tu perfil de Instagram o Facebook para saber que tu perro se llama «Toby» o que eres fan del Real Madrid. Los ataques de «ingeniería social» se basan precisamente en recopilar estos datos para adivinar accesos.

  • El mito de los 8 caracteres
    Durante años, se nos dijo que 8 caracteres eran suficientes. Hoy, con la capacidad de procesamiento de las computadoras actuales, una contraseña de 8 caracteres (solo letras y números) puede ser descifrada en cuestión de minutos o incluso segundos. La longitud es hoy más importante que la complejidad.
  • Patrones de teclado (Qwerty y compañía)
    Patrones como «123456», «qwerty» o «asdfg» son los primeros que prueban los diccionarios de hackeo. No importa qué tan rápido los escribas tú; para un software de hacking, son combinaciones predecibles que no ofrecen ninguna resistencia.
  • La reutilización
    Si usas la misma contraseña para tu correo, tu banco y tu cuenta de Netflix, estás a un paso del desastre. Si una plataforma pequeña sufre una brecha de seguridad (algo que ocurre a diario), los hackers probarán ese mismo correo y contraseña en sitios críticos. Es lo que se conoce como Credential Stuffing.

El arte de crear una contraseña robusta: De «Password123» a «P@$$w0rd#123»

La técnica de la «Frase de contraseña» (Passphrase)

En lugar de una palabra, usa una frase. El ejemplo de la imagen es brillante: «Mi perro Lucas come 2 galletas al día».

  • Es fácil de recordar para ti.
  • Es extremadamente difícil de adivinar para una máquina.
  • Al convertirla en siglas o código (Mplc2gad), creas una combinación alfanumérica única.
Mezcla de idiomas y jerga

El uso de «spanglish» o términos regionales confunde a los diccionarios de ataque automatizados, que suelen estar configurados en un solo idioma estándar. Mezclar términos como «Guateque2024!Blue» añade una capa extra de protección cultural que las máquinas no procesan fácilmente.

Sustitución con estilo

No te limites a cambiar la «a» por un «@». Sé creativo. La infografía sugiere pasar de algo simple a algo como P@$$w0rd#123. Aunque este es un ejemplo ilustrativo, lo ideal es que las sustituciones no sigan un patrón obvio.

Datos interesantes sobre la ciberseguridad que te harán reflexionar

Para entender la magnitud del problema, considera estos datos:

  1. Tiempo de hackeo: Una contraseña de 8 caracteres que solo mezcla letras mayúsculas y minúsculas puede descifrarse en 22 minutos. Si esa misma contraseña tiene 12 caracteres, el tiempo aumenta a 300 años.
  2. Las más usadas: Según informes anuales, «123456», «password» y «111111» siguen encabezando las listas de las contraseñas más utilizadas en el mundo año tras año.
  3. El factor humano: El 90% de las brechas de seguridad en empresas se deben a errores humanos, principalmente contraseñas débiles o ataques de phishing.

Más allá de la contraseña: Capas de seguridad adicionales

Crear una buena contraseña es solo el primer paso. Para vivir en un «Internet Seguro», debemos adoptar herramientas adicionales:

Gestores de contraseñas: Tus mejores aliados

Es humanamente imposible recordar 50 contraseñas diferentes, largas y complejas. Los gestores de contraseñas (como Bitwarden, LastPass o 1Password) almacenan tus claves de forma cifrada. Solo tienes que recordar una contraseña maestra, y el gestor se encarga del resto.

Autenticación de Dos Factores (2FA)

Este es, quizás, el consejo más importante después de cambiar tu contraseña. El 2FA requiere una segunda forma de verificación (un código en tu móvil, una huella digital o una llave física). Incluso si un hacker robara tu contraseña, no podría entrar a tu cuenta sin ese segundo factor. Actívalo en tu correo principal y redes sociales hoy mismo.

Checklist para un cambio urgente

Si después de leer esto te has dado cuenta de que tus cuentas corren peligro, sigue estos pasos:

  1. Identifica tus cuentas críticas: Prioriza tu correo electrónico (donde llegan los cambios de contraseña), tu banco y tus redes sociales principales.
  2. Limpia tus patrones: Elimina cualquier contraseña que contenga años de nacimiento o nombres de familiares.
  3. Aumenta la longitud: Intenta que todas tus nuevas claves tengan al menos 14-16 caracteres.
  4. No las anotes en un post-it: Si necesitas escribirlas, usa un gestor digital o un cuaderno físico guardado bajo llave (aunque lo digital siempre es más eficiente si usas las herramientas correctas).

La seguridad en internet no es un destino, sino un viaje constante. Los métodos que eran seguros hace cinco años, hoy ya no lo son. La infografía que vimos en Instagram es un recordatorio amistoso de que nuestra identidad digital tiene un precio y que protegerla depende, en gran medida, de nosotros.
No esperes a ser víctima de un hackeo para valorar la importancia de una letra mayúscula, un símbolo o una frase aleatoria. Tómate 10 minutos hoy para cambiar esa contraseña antigua.
Tu «yo del futuro» te lo agradecerá.

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